Grande

domingo, 15 de marzo de 2015

Me gusta cuando llueve.

- Como odio cuando llueve.

- ¿Por qué?, la lluvia nos aísla. Cuando hay agua en las calles no salimos, tampoco nadie viene. Y cuando uno está solo piensa, reflexiona, se cuestiona, se pregunta.

- Claro, eso es lo que no me gusta.

- Bueno, igualmente yo creo que hay algo más que sólo la consecuencia física de que caiga agua. Algo cambia, algo se activa dentro de uno.

- No me atrae lo que decís.

- Pensalo bien, estoy seguro que los días de lluvia son los días en que más canciones se inventaron, en los que más libros se han escrito.

- A mí no me da ganas de hacer nada de eso. Además me desagrada el olor a tierra.

- Eso es solo al principio. Acordate del placer de estar debajo de un techo cuando garúa. De escuchar como se dibuja la estela de agua cuando pasa un auto por la calle. ¿No te encanta?

- No le veo la gracia.

- Si estás solo es inspirador, si estás acompañado siempre es mejor. La lluvia multiplica la intimidad y te arrastra a algún rincón de la casa donde resguardarte.

- Si tenes que salir no es para nada divertido.

- Lo es si disfrutas de ver a la gente con esa ropa graciosa o si dejas que algunas gotas te peguen en el rostro sin preocuparte.

- Prefiero el sol.

- Yo no.


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