Grande

miércoles, 29 de abril de 2015

Desisto.

Me derrito en medio del boulevard. Que importa la gente si lo único que quiero es pelear con vos. Sabemos muy bien, los dos, donde lleva esto. Que venís, que te vas, que me quedo, que no estás. Sólo quiero alargar el momento para que el ósculo valga más. Que valga el doble, o el triple. Que valga sangre, como la que corre ahora a toda velocidad por tus manos. Las que gesticulan con experiencia en esto del engaño. El que mastico ya sin confianza. La que perdí hace rato. Hace rato pienso sólo en tu boca. La que se mueve en cámara lenta, mientras miro fijamente. Fijo mi mente en esos ojos que buscan. Buscas llegar a que te crea. Creo que lo logras, y aquí estoy. Estoy en el boulevard. Es decir, estamos. Pero si somos como uno, dos pero como uno. ¿Pero cómo?, ¿cómo llegamos hasta acá?. Ni siquiera recuerdo como te conocí y ya te estas yendo. Hay algo que no está bien. Siento que tus ojos que buscan me miran de nuevo, pero están quietos. Y tu pelo no se mueve tampoco. ¿Por qué no hablas? Estas plana, como el papel de esta foto. ¿Pero por qué no hablas? Me estoy derritiendo en el boulevard por uno de tus besos, uno más. Ya esperé demasiado. ¿Me escuchas? Te estoy hablando hace mucho y hace mucho espero que me hables. Cuantas veces desperdiciamos palabras, ¡cuantas veces! Las cambio todas por otro segundo al lado tuyo. Me gustaría acordarme de como se mueven tus cejas al hablar, o del aroma de tu ropa. Pero estas tan quieta, otra vez, como ayer. Como anteayer. Y como siempre desde aquella vez que nos dejamos en el boulevard.

No hay comentarios:

Publicar un comentario